Ojo por ojo
Harem en el Palacio Topkapi, Estambul

Ojo por ojo

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  • Publicación de la entrada:14 de julio de 2021
  • Categoría de la entrada:Cuentos

(Ficción histórica referida en el Siglo XVI)

La pócima que el hechicero le había dado a Mahidevran surtió efecto, pronto sus manos, sus piernas, su rostro y todo su cuerpo comenzó a desaparecer frente al espejo de plata que tenía en sus aposentos en el harén del Imperio Otomano.

Debía darse prisa si quería conocer los peligros que podría enfrentar su hijo Mustafá, pues el efecto de invisibilidad solo duraría un breve rato. Presurosa se dirigió a la habitación donde el Sultán de los Otomanos, Suleiman el Magnífico, disfrutaba de las mieles amorosas que Roxelana, la concubina preferida del monarca, le ofrecía.

Después de los momentos de pasión compartidos entre el sultán y su favorita, Mahidevran pudo confirmar la intriga que su enemiga en amores planeaba en contra de Mustafá, también hijo de Suleiman y que se perfilaba para ser el heredero del trono por su gran capacidad de gobierno y por la simpatía que el pueblo sentía por él, pero sobre todo por el apoyo que tenía de los jenízaros, la guardia pretoriana del sultán y brazo armado del imperio.

Roxelana, que también tenía tres hijos varones con el sultán a quienes deseaba colocar en la línea sucesoria, deslizó en la mente del monarca la idea de que su hijo Mustafá estaría planeando una traición en su contra para desplazarlo del trono y hacerse con el poder. Al escuchar esto, Mahidevran supo que tenía que eliminar no solo a Roxelana, sino también a su primogénito Mehmed, pues además de peligrar la sucesión para su hijo, estaba en juego su propia vida, por lo que comenzó a ejecutar el plan previamente trazado.

De inmediato y contra reloj, Mahidevran aprovechando su invisibilidad se dirigió a la alcoba de Mehmed, deslizándose silenciosamente en ella, donde éste yacía plácidamente dormido. Al inclinarse para dejar caer sobre la nariz y boca del joven príncipe solo unas cuantas gotas del veneno que el hechicero previamente le había preparado, no pudo evitar sentir una punzada de remordimiento, pero al pensar que su hijo podría morir en su lugar, no dudó en terminar con su cometido provocando el eterno descanso del muchacho.

El primer objetivo estaba cumplido, ahora debía apresurarse pues el efecto de invisibilidad comenzaba a desvanecerse. Para ese momento Roxelana ya había vuelto a sus habitaciones, pues el sultán no dormía nunca con sus concubinas, esa situación la aprovechó Mahidevran para intentar cumplir con su siguiente objetivo: deshacerse finalmente de su enemiga y de la enemiga del imperio, porque para muchos ciudadanos de gran influencia en el ámbito político, religioso y cultural, Mustafá era el sucesor natural por derecho propio.

Mientras Roxelana se preparaba para dormir cepillando sus largos y rojos cabellos, Mahidevran se colocó frente a ella para verter en su cabeza, cuello y pecho el contenido del segundo frasco de veneno que llevaba consigo, al sentir que algo goteaba en su piel blanquísima, Roxelana, extrañada, recogió con su mano el líquido para saber de qué se trataba, al olfatearlo sintió un golpe de malestares y supo que algo no estaba bien, intentó gritar, pero la voz nunca le salió pues la pócima intoxicada la asfixiaba en cada intento de gesticulación, fue en ese momento en el que el efecto de invisibilización de Mahidevran comenzó a extinguirse revelando su identidad, así mientras Roxelana moría poco a poco de ahogamiento, supo a manos de quién lo hacía…

 

Foto: AleNog.

 

 

 

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