Ojo por ojo

La pócima que el hechicero le había dado a Mahidevran surtió efecto, pronto sus manos, sus piernas, su rostro y todo su cuerpo comenzó a desaparecer frente al espejo de plata que tenía en sus aposentos en el harén del Imperio Otomano.

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Ojo por ojo
Harem en el Palacio Topkapi, Estambul

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