Llenando el jarrito

Llenando el jarrito

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  • Publicación de la entrada:10 de junio de 2020
  • Categoría de la entrada:Blog

Desde hace algunos años, derivado de mis interminables diálogos internos, cada mañana al comenzar mi día, me pregunto: ¿con qué vas a llenar tu jarrito hoy? Las opciones están en la mesa, yo decido cuál de ellas tomar.

Ustedes dirán, “ahí viene la señora de las analogías”, ¡y pues sí! Las analogías me gustan porque son divertidas y porque a partir de ellas puedo explicar pensamientos o sentimientos que a veces me cuesta trabajo plasmar. Una de las formas en las que he procesado muchos temas en mi vida ha sido a través de ellas.

Cuando hablo de “llenar el jarrito” me refiero a todo aquello con lo que vamos alimentando nuestra vida y nos pone bien y de buenas o, por el contrario, nos hace sentir conflictuados con uno mismo y con el mundo. Llámese experiencias, relaciones, aficiones, gustos, aprendizajes, y demás cosas con las que vamos llenando nuestra historia.

Por ejemplo, alguien quizás encuentre un gusto tremendo en jugar con su perro, y la convivencia con él la convierte en algo totalmente placentero. Otros disfrutarán sobremanera de encontrarse con amigos, tal vez porque vean coincidencias de vida con ellos, por la influencia que ejercen en sus vidas o por el simple afecto que les tienen, lo que les ayuda a sentirse confortables a su lado.

O quizás dos hermanos coincidan en una pasión mutua con diversos rostros: la música, y decidan llenar su jarrito en un abrazo de creatividad, produciendo un disco por el simple gusto de hacerlo.

Probablemente haya quienes alimenten su mente y su estado de ánimo escuchando música, bailando, leyendo, pintando, ejercitando el cuerpo, cocinando, ¡CREANDO! Pero también puede haber quien se sienta feliz ayudando al otro, compartiéndole experiencia de vida, escuchándolo o debatiendo con él, algo que puede resultar por demás enriquecedor.

En la vida hay infinidad de cosas, situaciones, vivencias, todas ellas que alimentan de manera saludable nuestra historia y a veces sin tanto esfuerzo. Cada uno vamos encontrando nuestro objeto, nuestro alimento para echarle al jarrito, nuestro pretexto para ser feliz, porque al final del cuento creo que, en general, el ser humano busca eso, estar en paz y en plenitud consigo mismo.

Sin embargo, también hay quienes deciden colocar en él lamentos, reclamos, rencores, insatisfacciones, chismes, conflictos, remilgos, violencia, insultos, apatías, venganzas, traiciones, celos…, que no solo hacen miserable su propia vida, sino la de quienes les rodean.

Como periodista tengo la obligación, la responsabilidad y también el impulso constante de mantenerme actualizada con el acontecer diario, lo que, en ocasiones, resulta extenuante por la cantidad de información tóxica que se genera en la conversación pública. Eso, en parte, es con lo que debo lidiar, pero al final yo decido con qué otra cosa alimento mi jarrito para que haya un equilibrio en él.

En la actualidad, la incertidumbre y el miedo generados por las noticias de cada día pueden, por ejemplo, provocar estrés, mal humor, y en general un estado de ánimo de irritabilidad y enojo. No es gratuito que mientras más catastrófico vemos el panorama, más confusos nos sentimos, y el jarrito se vacía o de plano se rompe.

Todo esto se suma a las dificultades generadas en nuestra cotidianidad. Cada uno tenemos una problemática particular y a veces nos enredamos en nuestras preocupaciones de cada día o quizás en lo que NO vemos por estar justo inmersos en nuestras nubes negras.

No se trata de evadir nuestra realidad, pero sí quizás de ponerle otro color, verla desde otro ángulo o aproximarnos a ella con una actitud distinta. Armonizarla con lo que despierta nuestro gusto por la existencia, a eso me refiero con llenar el jarrito.

Todo esto me vino a la mente cuando, hace unas semanas, recibimos en casa el libro de un querido amigo en el que compila la colección de arte popular mexicano en la que ha estado trabajando desde hace ¡más de treinta años!

En cada encuentro, él y su esposa, nos compartían con visible entusiasmo los avances del proyecto. Al hojearlo, leerlo, admirar las fotografías de cada pieza, pude entender que su jarrito había sido alimentado del gusto por el trabajo de artesanos, por la paciencia en la recolección de docenas de piezas entre máscaras, vasijas y textiles; por el tiempo, el amor y el gusto por su afición. A eso yo le llamo tener el jarrito lleno de experiencia de vida, de satisfacción, y de amor por lo decidido.

Al final, de lo que se trata es de la actitud que tomemos frente a lo que la vida nos presenta y la cara que le ponemos. Alguien muy cercano a mí repite constantemente una frase popular muy divertida y provocadora, pero por demás reveladora: “nadie tiene la culpa de la cara que tiene, pero sí de la jeta que pone”.

Y tú ¿de qué llenas tu jarrito?

 

Foto: Iseca

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Esta entrada tiene 10 comentarios

  1. Me encanta lo de los lichis, es un ejemplo básico del llenado del jarrito, así de sencillo! Saludos!!

  2. Ernesto

    Fijate que la vida corre frente a ti como una película, en la cuál de la trama, vas seleccionando algunas fotografías como se te van presentando, esas fotografías las vas metiendo a tu "jarrito" porque sin más ni más, son estampas que te han dejado un mensaje importante, te hicieron pausar unos segundos, unos minutos la película, son fotografias de situaciones tan simples, pero tan trascendentales, que te hacen ver la esencia de la vida, y cada vez que las sacas del jarrito para verlas, te reiteran que; para que te complicas la existencia,
    Para que tantos brincos estando el suelo tan parejo,
    Tan simple como que el chavo del 8, idealizaba la felicidad tratando de comer siempre una deliciosa torta de Jamón.
    Yo, con 2 kg de Litches de temporada bien fríos hace una semana me detuve media hora en el tiempo, egoistamente sin nadie al rededor, yo solo, sin querer me desconecte, para disfrutar detenida y deliciosamente de esa fruta que solo me di cuenta de esa situación hasta que el fondo vacío de la bolsa me hizo nuevamente conectarme a mis cosas vanales y cotidianas, 🙂 y que vivan las analogías para que ni se nos pegue y nos siga trabajando el procesador mental, saludos !

  3. Así es, cada uno encontramos la forma de llenarlo, creo que una brújula para saber si lo estamos haciendo bien es el sentimiento que nos provoca, gracias por tu lectura!

  4. Pinzas

    Me gusta mucho la analogía. Y me gusta mucho también que hablar de 'llenar el jarrito' y compartirlo, es en si, tu forma de llenar tu jarrito. 🙂

  5. Excelente prima !!…..me encanta tu forma de describir lo hermoso que es tratar y cada día luchar por disfrutar lo que nos llena y nos hace sentir felices, que con todo y nuestras pérdidas y retos en la vida el secreto SIEMPRE será nuestra ACTITUD .

    RECIBE UN GRAN Y MUY FUERTE ABRAZO .

  6. O qué tal un tinaco? O una pileta? O una alberca? El tamaño lo ponemos cada uno 😉

  7. Me gutaría llenar una cubeta en lugar de un jarrito. Reflexión de vida para poner en práctica. Felicidades.