Ámsterdam y sus canales

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Canales, canales y más canales. Ese es uno de los elementos más atractivos e identitarios de la ciudad, ya que en ellos y alrededor de ellos ocurre gran parte de la actividad de la hermosa Ámsterdam. Son, sin duda, su ícono.

Este sistema -que fue construido hace más de 400 años-, cuenta con alrededor de cien kilómetros dispuestos de manera concéntrica al oeste y al sur del centro histórico medieval. Su construcción fue concebida para sacar agua de las tierras, como medio de transporte de mercancías y de personas, para irrigar y para evitar inundaciones. Desde el año 2010 son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 

Además alojan a 2,500 casas flotantes también conocidas como casas barco. Cuentan con más de mil puentes y sobre sus orillas se ubican las típicas casitas estrechas e inclinadas de estilo holandés, entre las que se encuentran edificios históricos, museos, teatros, tiendas, bares y restaurantes.

«Ámsterdam es como los anillos de un árbol: Envejece a medida que te acercas al centro.»

John Green, escritor

Aunque en muchas ocasiones se le llama la «Venecia del Norte», las diferencias entre ambas ciudades son muy amplias, pues mientras los canales de Ámsterdam fueron concebidos y utilizados para el transporte de mercancías, para el drenado y ganarle terreno seco al mar y con ello ampliar la ciudad, el sistema de canales de Venecia se asienta en pequeñas islas naturales del Mar Adriático.

Los automóviles en las estrechas calles de la ciudad han dejado paso a la utilización masiva de la bicicleta, otro de los elementos que caracteriza a la ciudad en la que la cultura del uso de este tipo de transporte se ha potenciado de manera febril.

Lejos de la vehemente búsqueda que una gran parte del turismo actual hace en Ámsterdam, respecto a experimentar libertades como la visita a un coffee shop en donde se expende de manera legal marihuana o al barrio rojo donde se exhibe el sexoservicio en vitrinas, no opaca la oferta que tiene esta ciudad en materia de arte, cultura, arquitectura, historia, pues es extremadamente rica.

Aunque bulliciosa, abarrotada y contaminada por la presencia del turismo mundial, Ámsterdam es una ciudad que se ofrece bella, que es exuberante visual y conceptualmente, pero sobre todo, vibrante.

 

 

Fotos: AleNog

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