Amasar la vida…

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En esta cuarentena, mucha gente ante el confinamiento, además de hacer home office, ha optado por limpiar a fondo sus casas, hacer jardinería, leer el cúmulo de libros que tenía pendiente, disfrutar de series televisivas o tomar clases de cocina. Bueno, pues yo opté por este último recurso para aprovechar el “tiempo libre”.

Toda mi vida he sido una mujer práctica, poco tradicional y sobre todo muy comodina respecto a lo doméstico, a pesar de las insistentes invitaciones de mi madre a que aprendiera “siquiera a freír un huevo”.

Así pues, me di a la tarea de buscar en diversas plataformas digitales recetas del guiso elaborado que sacara de mí el buen sazón que todos llevamos dentro y encontré materiales fascinantes, como la panificación casera.

De alguna manera su proceso me hizo pensar en la analogía que existe entre la elaboración del pan y la construcción de nuestra vida como seres individuales.

¿A qué me refiero? Déjenme elaborar mi razonamiento. Para la preparación de pan requieres de ciertos ingredientes como harina, levadura, agua y fuego. También de un buen trabajo de amasado, mucho amasado! Además por supuesto, de una gran dosis de paciencia y varias sesiones de prueba y error.

Cuando alguno de esos ingredientes es escaso, hay que echar mano del ingenio para improvisar, como en el caso de la levadura, para lo cual hay que pensar en otro recurso: la elaboración de la masa madre.

En la vida, creo yo, resulta algo similar. Los ingredientes para construirnos como personas plenas pueden ser diversos en cada caso, pero pensemos quizás en el coraje, el amor, la visión, la perseverancia y la claridad.

Todos partimos de ser pequeñísimas partículas, como sucede con el pan, hasta amalgamarnos en lo que nos convertimos cuando crecemos, como el pan cuando se infla dentro del horno durante su cocimiento.

En la elaboración del pan, como en la construcción de nuestra vida, los ingredientes y los procesos son universales. Requieres de cierta observación y paciencia para aprender, también de intentar tu receta una y otra vez, mucha tolerancia a la frustración cuando ésta no sale a la primera y volver a intentarlo hasta que el resultado sea el deseado. Como en la fermentación y en el amasado de la harina, a la vida hay que darle su tiempo.

Y uno de los ingredientes más importantes que noté en el proceso de panificación, y por ende de la vida dentro mi analogía, es la aplicación de una gran dosis de pasión y gusto por la creación, con ello podemos hornear un buen pan y un sabroso proyecto de vida.

 

Foto: Genérica.

 

 

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6 comentarios

  1. Hermoso, facinante y definitivamente apasionante poder encontrar en alguna actividad algo que encienda en nosotros la chispa para poder aprender a desarrollar aptitudes , cualidades y habilidades que puedan hacer de nosotros algo mejor en todo sentido.
    Y hasta poder descubrir más allá de esa actividad algo más de nosotros mismos, descubriendo que podemos y somos capaces de realizar, encontrando en en cada intento las similitudes como bien lo has expresado de
    experiencias de vida…..aprendizajes , y junto con ello también
    nuestros errores y aciertos .
    Que este proyecto te siga dando la alegría y muchas satisfacciones como en todo lo que te apasiona hacer prima !!

    Muchísimas felicidades, sé que tendrás éxito pues tenemos excelentes ejemplos que formaron nuestra vida y carácter y que estoy segura que serán " tu inspiración".

    Un abrazo !!

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